Desde que leí Pedro Páramo de Juan Rulfo no puedo evitar pensar en esta novela cada vez que veo las imágenes de Manuel Ávarez Bravo, su obra, una de las cimas de la fotografía a nivel mundial destila ese aire que en la novela se muestra y desaparece, es un realismo lírico, a pesar de la crudeza de algunas de sus imágenes.
Éstas consiguen llevarnos un poco más allá, desarrollan un áurea no identificable, un ambiente donde no termina de aparecer claro lo que es real de lo que parece fantástico, a eso le llaman realismo mágico.
Imágenes en apariencia simples, pero solo en apariencia, con un sentido compositivo magnífico:
y una fina ironía, una manera de VER y de MIRAR únicas:
Autores como Tina Modotti, Cartier-Bresson, Paul Strand le conocieron y admiraron su obra, una relación recíproca que podemos observar en algunas de sus instantáneas:
Obra de Manuel Álvarez Bravo
Obra de Tina Modotti














