El paisaje, el espejo del ser humano

El paisaje y la representación de la Naturaleza por extensión es un género relativamente nuevo en, primero la pintura, y depués la fotografía, aunque en este último caso, la génesis de la fotografía portaba la mochila de la tradición pictórica.

La Naturaleza y su representación supone plasmar el concepto que de la misma se tiene, y si analizamos un poco la historia del arte, podemos identificar al menos tres situaciones, tres conceptos que configuran la idea que tenemos de la misma:

  • La naturaleza sublime (Lo sublime es una categoría estética, derivada principalmente de la obra Περὶ ὕψους (“Sobre lo sublime”) del poco conocido escritor griego Longino(o Pseudo-Longino), y que consiste fundamentalmente en una belleza extrema, capaz de llevar al espectador a un éxtasis más allá de su racionalidad, o incluso de provocar dolor por ser imposible de asimilar Wikipedia dixit, también lo conocemos como síndrome de Stendhal) la Naturaleza en su estado propio, terrible y magnífica, amenazadora y hermosa, donde el ser humano es una referencia en el mejor de los casos, es ella por si misma la auténtica protagonista, quizás Caspar David Fiedrich pueda servir como ejemplo perfecto de lo que digo:

Como digo es evidente en la obra de Friedrich, pero me gustaría recordaros que a niveles conceptuales este tratamiento aparece ya en pintores como Fra Angélico, de una manera más sutil:

En esta pieza, el paisaje que se muestra es un soporte para la acción, el ángel anunciando la buena nueva, pero si nos fijamos en el fondo aparecen dos representaciones distintas de la Naturaleza, por un lado el jardín, el máximo ejemplo de la Naturaleza domesticada, pero detrás y separada por una valla, el simbolismo es evidente, un bosque, exhuberante, sin tocar, virgen y terrible, el bosque que contamos a los niños, el de Hansell y Gretel, el bosque (la Naturaleza en su estado natural, salvaje y peligrosa).

Si la comparamos con esta otra obra, más conocida, podemos observar que en este caso la representación de la Naturaleza toma otro cariz, es el Paraiso, del que hemos sido expulsado, es la Naturaleza amable y en armonía de la que hemos sido expulsados.

  • La naturaleza controlada, donde el ser humano hace acto de presencia, usa la naturaleza y el paisaje, y ésta deja de ser amenazadora, es el paisaje típico flamenco, un buen ejemplo puede ser esta pieza de Joachim Patinir, Caronte cruzando la laguna Estigia.

o esta pieza de Jan van Eyck, la Virgen del Canciller Rolin

Aunque si existe un paradigma de esta concepción, creo que es el movimiento llamado Land Art, un movimiento artístico, surgido en los 60 y que huye de las galerías, para abordar trabajos imposibles de trasladar a las mismas, trabajos que por su tamaño es desbordante en magnitud y que con un espíritu conservacionista, ecologista, realizan una serie de obras que conjugarán la estética con la denuncia, asentándose en esta concepción del paisaje y la Naturaleza, el ser humano interviene en ella pero sólo para hacer más evidente su dependencia, solo para hacernos conscientes de lo implicados que estamos con lo que nos rodea. Un movimiento que se sustenta en la fotografía como testigo privilegiado, la mayoría de las obras son efímeras y terminan siendo devoradas por el tiempo, pero también un movimiento que indicará a los fotógrafos un camino a seguir:


Spiral Jetty de Robert Smithson

Obras de Michael Heizer

Obras de Richard Long

Obras de Nancy Holt

Obras de Walter de Maria

  • Y por último la naturaleza colonizada, el ser humano controla la naturaleza, la domina caprichosamente, se muestra más importante que ella y ella queda a su servicio. Y si hay un autor que refleja con dramatismo tal situación ese es Edward Burtynsky, un autor que merece un apartado por sí mismo:

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